domingo, 10 de octubre de 2010
Tres Poemas de Ligia Colmenares
Liminar
Blanco sobre blanco
mórbida textura que incita
la palabra
Invisibles trazos
la línea vertical
el rojo equilibrio
sostenido en el tiempo
Blanco sobre blanco
La vida
******
Boceto a Stravinsky
Viva llama en los arcanos
blanco boceto
flotando en el espacio
Pájaro de fuego
menguante luna
En la gravitante noche
se deshila el azul
Alada mujer
en tu mano
la rosa carmesí
ilumina
*******
Ala en el vino
El ala es el pájaro de la imaginación
Vuelo de pájaro
Ala
que embriaga
la gota de vino
En los labios
la bermeja lágrima
En el aire
suspendida gota
que cae
en el ala
que cae
gota
que cae
******
Poemas de Ligia Colmenares del libro El Ojo errante,
Editorial El Pez Soluble, Caracas 2009
La autora ha publicado La Mujer de la casa de adobe
y otros poemarios. Es Miembro del Consejo Consultivo
del Círculo de Escritores de Venezuela
Poemas de Hildegart Acosta, Antología El ojo errante
TRÁNSITO
Mi tiempo
es el mismo espacio que habito
con los míos y los otros
Lo que mi existencia dura
y la memoria guarda
Miente el reloj que cuenta y recuenta horas
Sólo aquel que es mi pulso
marca los instantes
el río en que me voy haciendo y deshaciendo
y en ese tránsito la distancia es una sola
El barco navega guiado por el viento
no se vislumbra puerto alguno
no se puede ir contracorriente
todo ocurre en esa historia fluvial
hasta un más allá vacío
irreversible
entonces sabes
que entre la vida y la muerte
sólo el horizonte
& & &
NOCHE
En el bosque nocturno
los viejos árboles
preservan
el secreto
Ana María Del Re
La inquietud insomne
volátil
trepa en un árbol
entreteje su fronda
Mira
con ojos vegetales
aquello que dejamos
o perdimos
Evoca
tardes flotantes
desvanecidas calles
un adiós
que nunca fue
la palabra
que extraviada
busca.
Lágrima
que inerme brota
en devastada noche.
& & &
NIEBLA
Cuántas veces presentí lo inminente
sin saberlo
el esplendor sobreviviente de la huella
tatuaje disonante sobre la arena
extendida húmeda
cuerpo ya sin límites
Cuántas veces
las ganas de quedarme mirando
dentro de sus ojos una aurora infinita
de atrapar para siempre
con mi boca rodante
la trascendencia de lo sentido
Cuántas veces presentí sin saberlo
el destino fugaz de las nubes
el último parpadeo de la llama
grano de sol extinguiéndose
Poemas de la escritora venezolana Hildegart Acosta,
del libro El Ojo Errante,
Taller Editorial El Pez Soluble 2009
Júbilo en el mundo literario hispanoamericano por Nobel a Vargas Llosa
Júbilo en el mundo democrático Iberoamericano por Nobel de Literatura concedido a Vargas Llosa
Por Carmen Cristina Wolf
El mundo literario venezolano y, en particular, el Círculo de Escritores de Venezuela, celebra el máximo galardón otorgado al reconocido novelista y ensayista Mario Vargas Llosa, por tratarse de un escritor suramericano admirado y leído profusamente en Venezuela y en todo el planeta. No solamente se le reconoce por sus novelas, sino por una extensa y polémica obra ensayística. En Venezuela, ha mantenido durante años una columna en el diario El Nacional. Este domingo 10 de octubre será nuevamente transmitida por Venevisión, la entrevista que le hiciera el escritor venezolano Leonardo Padrón a Vargas Llosa. Una indagación aguda y respuestas inteligentes por parte del laureado autor.
El Corresponsal de ABC Ramiro Villapadierna, escribió desde Francfort:
«Era la hora cambiada, vos sabés» y Mario Vargas Llosa salió prácticamente de la cama para ser el nuevo Nobel de Literatura. El escritor peruano ha ganado el Premio Nobel 2010 «por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual», según informó el Comité Nobel. ABC ha sido de las primeras llamadas que ha recibido Mario Vargas Llosa en la ciudad de Nueva York, donde se encuentra en dictando unas clases. Es un Premio para Iberoamérica, «para todas las letras hispanas».
El corresponsal de ABC señaló que Vargas Llosa es “creador de una narrativa propia que exportó una original visión peruana de las cosas, las relaciones y, finalmente, del mundo, con un progresivo descubrimiento del humor y la sensualidad como explicación de la vida, es uno de los mayores éxitos heredados del llamado «boom» latinoamericano”
Vargas Llosa es conocido del gran público por La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, La casa verde, Pantaleón y las visitadoras, Conversación en la Catedral y más recientemente por La Fiesta del Chivo, El paraíso en la otra esquina y Travesuras de la niña malaSu próxima novela, El sueño del celta, se publicará el próximo mes de noviembre. Es enorme el revuelo que causará en el mundo entero, la concesión del Premio Nobel a un autor tan polémico como Vargas Llosa.
Biografía
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama y publicado un libro de relatos, Los jefes, que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve de 1962 y Premio de la Crítica en 1963.
En 1965 publicó una segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Ha publicado piezas teatrales (La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones y Ojos bonitos, cuadros feos), estudios y ensayos como La orgía perpetua, La verdad de las mentiras y La tentación de lo imposible. Ha escrito memorias, (El pez en el agua), relatos (Los cachorros). Sus novelas más conocidas son: Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina y Travesuras de la niña mala.
Vargas Llosa ha obtenido los más importantes galardones literarios, como el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.
Por Carmen Cristina Wolf
El mundo literario venezolano y, en particular, el Círculo de Escritores de Venezuela, celebra el máximo galardón otorgado al reconocido novelista y ensayista Mario Vargas Llosa, por tratarse de un escritor suramericano admirado y leído profusamente en Venezuela y en todo el planeta. No solamente se le reconoce por sus novelas, sino por una extensa y polémica obra ensayística. En Venezuela, ha mantenido durante años una columna en el diario El Nacional. Este domingo 10 de octubre será nuevamente transmitida por Venevisión, la entrevista que le hiciera el escritor venezolano Leonardo Padrón a Vargas Llosa. Una indagación aguda y respuestas inteligentes por parte del laureado autor.
El Corresponsal de ABC Ramiro Villapadierna, escribió desde Francfort:
«Era la hora cambiada, vos sabés» y Mario Vargas Llosa salió prácticamente de la cama para ser el nuevo Nobel de Literatura. El escritor peruano ha ganado el Premio Nobel 2010 «por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual», según informó el Comité Nobel. ABC ha sido de las primeras llamadas que ha recibido Mario Vargas Llosa en la ciudad de Nueva York, donde se encuentra en dictando unas clases. Es un Premio para Iberoamérica, «para todas las letras hispanas».
El corresponsal de ABC señaló que Vargas Llosa es “creador de una narrativa propia que exportó una original visión peruana de las cosas, las relaciones y, finalmente, del mundo, con un progresivo descubrimiento del humor y la sensualidad como explicación de la vida, es uno de los mayores éxitos heredados del llamado «boom» latinoamericano”
Vargas Llosa es conocido del gran público por La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, La casa verde, Pantaleón y las visitadoras, Conversación en la Catedral y más recientemente por La Fiesta del Chivo, El paraíso en la otra esquina y Travesuras de la niña malaSu próxima novela, El sueño del celta, se publicará el próximo mes de noviembre. Es enorme el revuelo que causará en el mundo entero, la concesión del Premio Nobel a un autor tan polémico como Vargas Llosa.
Biografía
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama y publicado un libro de relatos, Los jefes, que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve de 1962 y Premio de la Crítica en 1963.
En 1965 publicó una segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Ha publicado piezas teatrales (La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones y Ojos bonitos, cuadros feos), estudios y ensayos como La orgía perpetua, La verdad de las mentiras y La tentación de lo imposible. Ha escrito memorias, (El pez en el agua), relatos (Los cachorros). Sus novelas más conocidas son: Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina y Travesuras de la niña mala.
Vargas Llosa ha obtenido los más importantes galardones literarios, como el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.
domingo, 19 de septiembre de 2010
FRANK ZICCARELLI, POEMA AMIGOS ONG
Amigos ONG
Desdigo del trancaletras
Quiero
un río Guaire transformado
en libro urbano
el más expresivo
de todos los tiempos imaginados
sin gazapo destartalado
proyectado a los conejos
Quiero
descontados zamuros
& culebrones
sin globos aliñados
que el poeta bajo la cópula
- si lo hubiere -
visite el río de tarde en tarde
hasta hacerse protagonista
re mirado y re mirado
por el sol de los venados
Firma: José La Rosa o Saikazí
Frank Ziccarelli, poeta y escultor, autor de Raíces cruzadas, Garabatos, SKIRLAS y otros. Venezolano. Escribe bajo cuatro heterónimos. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela, Coordinador de Proyectos Especiales
Desdigo del trancaletras
Quiero
un río Guaire transformado
en libro urbano
el más expresivo
de todos los tiempos imaginados
sin gazapo destartalado
proyectado a los conejos
Quiero
descontados zamuros
& culebrones
sin globos aliñados
que el poeta bajo la cópula
- si lo hubiere -
visite el río de tarde en tarde
hasta hacerse protagonista
re mirado y re mirado
por el sol de los venados
Firma: José La Rosa o Saikazí
Frank Ziccarelli, poeta y escultor, autor de Raíces cruzadas, Garabatos, SKIRLAS y otros. Venezolano. Escribe bajo cuatro heterónimos. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela, Coordinador de Proyectos Especiales
miércoles, 1 de septiembre de 2010
EL POEMA, CONFESIÓN DE FE EN EL LENGUAJE
Por Carmen Cristina Wolf
Caracas, agosto 2010
El poema es un universo que comienza y termina en sí mismo. Un avezado lector está atento a cada una de las palabras, a su lugar en la frase y a los silencios del poema, formados por los blancos entre un verso y otro. Jean Cohen, en El lenguaje de la poesía, escribe: “El poeta tiene como único fin construir un mundo desespacializado y desestemporalizado, en el que todo se da como una totalidad consumada: la cosa, sin exterior (…) sin antes ni después”.
Aproximación al Poema
Todo cuanto pensamos y sentimos, lo imaginario y lo real, puede ser transformado en poema. Una vez escrito, el poema es propiedad de quien lo haga suyo, no de quien lo escribió. Berkeley decía que el sabor de la manzana no está en la manzana, sino en el encuentro de la manzana con el paladar, así el ser del poema se sustenta en el encuentro entre el poema y quien lo lee o lo escucha. El poema existe a medias cuando no es leído. Y cuando el poeta dice que a él no le importa si lo leen o no, me permito dudar de su sinceridad, porque no hay nada más gratificante que encontrar a alguien conmovido con un verso escrito por nosotros.
Sin pretender imposibles definiciones, recuerdo a Octavio Paz cuando dice que el poema es una obra única, irrepetible, insustituible, es una unidad autosuficiente, sin valor de cambio ni utilidad tangible. No es fácil poner a las palabras a decir lo que el poeta quiere que digan. Él libera las palabras de los lugares comunes, las desgrana como las cuentas de un collar y vuelve a reunirlas en su condición de amigas, gracias a las frases: sonido-silencio, sonido-silencio y así. La catedrática española Rosa Navarro Durán, nos recuerda que el poema está hecho en parte de “no palabra –el blanco y su papel en la configuración del poema.” Un poema es un mundo aparentemente cercado por el blanco de la página, pero esa valla se abre a la infinitud de interpretaciones y emociones que éste crea. Una atmósfera que puede suscitar ideas, sensaciones, sentimientos o evocaciones. Sentiremos asombro, admiración, ternura, rabia, espanto, alegría, dolor, nostalgia, desolación. Pero cuando somos “tocados” por un poema, jamás nos dejará indiferentes.
Lenguaje poético
El español Jorge Guillén, refiriéndose a las palabras “poéticas”, escribe lo siguiente: “La poesía no requiere ningún especial lenguaje poético. Ninguna palabra está de antemano excluida (…) la palabra rosa, no es más poética que la palabra política.” El vocablo “tiempo”, no es más poético que usar la palabra “anticipado”. Todo depende de la intencionalidad y del contexto. Leamos estos versos del poeta venezolano Dionisio Aymará (1928-1999): “Déjame con estos ojos que me saben / a tierra anticipada /con esta sien vecina de otro mundo / con estos pies errantes / y este cuerpo habituado / al castigo de mi alma / ahora déjame / estación de la lluvia / nocturna amiga que me hieres / con tu lenguaje demasiado próximo a la ceniza / quiero estar con el pecho desnudo / con la cabeza terriblemente lúcida / debajo de tus sábanas transparentes” (Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005).
Las palabras que duermen en el diccionario, cobran vida y transforman su sentido cuando son empleadas y relacionadas con maestría. Nos situarán en una instancia que puede ser confesional, íntimista, onírica, mística o filosófica, situándonos en una habitación, una playa solitaria, en el bullicio de la ciudad, en una casa fantasmagórica o llena de vida. Y, en definitiva, la sensibilidad del lector acostumbrado a leer poesía, lo llevará a descifrar, más allá de los escenarios y de las cosas, aquello que el escritor albergaba dentro de sí al momento de escribir el poema. Al leer, surge una comunicación del lector, en primer lugar, con el texto. Si el poema atrapa su atención, en las lecturas posteriores se entabla una complicidad con el poeta. Y hacemos nuestras ciertas visiones y maneras de nombrar las cosas.
El poema es una confesión de fe en el lenguaje. El escritor puede o no creer en Dios, puede amar la vida o aborrecerla, creer que el ser humano es bueno, o malo, o ambas cosas, no creer absolutamente en nada. Aun así, el poema es una confesión de fe.
Leamos este poema del peruano-español Alfredo Pérez Alencart, que merece varias lecturas, aun para el no creyente, por la carga ética y mística que no obedece a una intención premeditada, sino que surge de un sentimiento apasionado y profundo:
“Señoréate en mí, Hijo cuyas señales me cristianizan;
y condéname a cadena perpetua si veo y enmudezco,
si oigo fogosas soberbias y el interés me compra,
me vende, me prostituye sin desmayo, cautivo del lujo
procesionante, embotado hasta hacerme el dormido
que religiosamente cumplió con su cuota de aleluyas. (…)”
(Cristo del alma, Editorial Verbum 2009)
El auténtico poema no es una cuestión de inspiración. Una persona puede estallar de emoción, con cien ideas en la cabeza, y no lograr escribir un poema que trascienda el paso del tiempo. Se aprende a escribir, y es el fruto de una larga paciencia y de un intenso trabajo. Dice García Lorca: “Si es que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy gracias a la técnica y al esfuerzo, y a saber de una manera absoluta, lo que es un poema.” Mi abuela hacía dulce de lechosa en diciembre. Al comenzar, sólo se veían trozos de fruta por aquí, mondaduras por allá, papelón rallado más acá, todo desunido y sin gracia. Ella sabía bien la receta. A las pocas horas, aparecían los cuencos rebosantes de un manjar casi transparente y ambarino, una maravilla de sabor. Así son los poetas que nos marcan para siempre. Unas cuantas palabras normales y corrientes, ¡y se hace el milagro!
Leer poesía
Leer poesía es como probar vinos de tierras y años distintos. Un cabernet sauvignon, el carménère, el merlot, el chardonnay, etc., serán igualmente apreciados si son buenos caldos. Leer a los poetas del Siglo de Oro, a los románticos o a los contemporáneos ofrece un deleite especial. Igual sentiremos fascinación al leer los poemas de Propercio y de Quevedo, Baudelaire, Rimbaud o Rilke, los versos de Vallejo o de Huidobro, Cadenas, Montejo, Jorge Luis Borges o Pessoa. Por eso, es de apreciar a los Editores de libros y revistas, que dedican tiempo y esfuerzo a publicar poesía, como es el caso del Papel Literario de El Nacional, PublicArte, El Librero, El Salmón, Poda y otras que ahora se me escapan.
Hasta aquí llega este breve acercamiento al tema, con unos versos de Rainer María Rilke que dedico a los escritores que habitan cercanos a mi espíritu:
“No te empeñes en comprender la vida
y será para ti como una fiesta.
Acepta, pues, los días
como del viento, el niño en su camino,
recibe flores.
Si se empeñara en recogerlas. Esta
lluvia a su espíritu no llegaría.
Dulcemente las sueltas de su pelo
donde eran tiernamente prisioneras
y a través de sus años juveniles
tiende sus manos hacia nuevas flores “
(Traducción de Enrique Sordo, Bolsilibros Eduven)
Twitter: @literaturayvida
Caracas, agosto 2010
El poema es un universo que comienza y termina en sí mismo. Un avezado lector está atento a cada una de las palabras, a su lugar en la frase y a los silencios del poema, formados por los blancos entre un verso y otro. Jean Cohen, en El lenguaje de la poesía, escribe: “El poeta tiene como único fin construir un mundo desespacializado y desestemporalizado, en el que todo se da como una totalidad consumada: la cosa, sin exterior (…) sin antes ni después”.
Aproximación al Poema
Todo cuanto pensamos y sentimos, lo imaginario y lo real, puede ser transformado en poema. Una vez escrito, el poema es propiedad de quien lo haga suyo, no de quien lo escribió. Berkeley decía que el sabor de la manzana no está en la manzana, sino en el encuentro de la manzana con el paladar, así el ser del poema se sustenta en el encuentro entre el poema y quien lo lee o lo escucha. El poema existe a medias cuando no es leído. Y cuando el poeta dice que a él no le importa si lo leen o no, me permito dudar de su sinceridad, porque no hay nada más gratificante que encontrar a alguien conmovido con un verso escrito por nosotros.
Sin pretender imposibles definiciones, recuerdo a Octavio Paz cuando dice que el poema es una obra única, irrepetible, insustituible, es una unidad autosuficiente, sin valor de cambio ni utilidad tangible. No es fácil poner a las palabras a decir lo que el poeta quiere que digan. Él libera las palabras de los lugares comunes, las desgrana como las cuentas de un collar y vuelve a reunirlas en su condición de amigas, gracias a las frases: sonido-silencio, sonido-silencio y así. La catedrática española Rosa Navarro Durán, nos recuerda que el poema está hecho en parte de “no palabra –el blanco y su papel en la configuración del poema.” Un poema es un mundo aparentemente cercado por el blanco de la página, pero esa valla se abre a la infinitud de interpretaciones y emociones que éste crea. Una atmósfera que puede suscitar ideas, sensaciones, sentimientos o evocaciones. Sentiremos asombro, admiración, ternura, rabia, espanto, alegría, dolor, nostalgia, desolación. Pero cuando somos “tocados” por un poema, jamás nos dejará indiferentes.
Lenguaje poético
El español Jorge Guillén, refiriéndose a las palabras “poéticas”, escribe lo siguiente: “La poesía no requiere ningún especial lenguaje poético. Ninguna palabra está de antemano excluida (…) la palabra rosa, no es más poética que la palabra política.” El vocablo “tiempo”, no es más poético que usar la palabra “anticipado”. Todo depende de la intencionalidad y del contexto. Leamos estos versos del poeta venezolano Dionisio Aymará (1928-1999): “Déjame con estos ojos que me saben / a tierra anticipada /con esta sien vecina de otro mundo / con estos pies errantes / y este cuerpo habituado / al castigo de mi alma / ahora déjame / estación de la lluvia / nocturna amiga que me hieres / con tu lenguaje demasiado próximo a la ceniza / quiero estar con el pecho desnudo / con la cabeza terriblemente lúcida / debajo de tus sábanas transparentes” (Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005).
Las palabras que duermen en el diccionario, cobran vida y transforman su sentido cuando son empleadas y relacionadas con maestría. Nos situarán en una instancia que puede ser confesional, íntimista, onírica, mística o filosófica, situándonos en una habitación, una playa solitaria, en el bullicio de la ciudad, en una casa fantasmagórica o llena de vida. Y, en definitiva, la sensibilidad del lector acostumbrado a leer poesía, lo llevará a descifrar, más allá de los escenarios y de las cosas, aquello que el escritor albergaba dentro de sí al momento de escribir el poema. Al leer, surge una comunicación del lector, en primer lugar, con el texto. Si el poema atrapa su atención, en las lecturas posteriores se entabla una complicidad con el poeta. Y hacemos nuestras ciertas visiones y maneras de nombrar las cosas.
El poema es una confesión de fe en el lenguaje. El escritor puede o no creer en Dios, puede amar la vida o aborrecerla, creer que el ser humano es bueno, o malo, o ambas cosas, no creer absolutamente en nada. Aun así, el poema es una confesión de fe.
Leamos este poema del peruano-español Alfredo Pérez Alencart, que merece varias lecturas, aun para el no creyente, por la carga ética y mística que no obedece a una intención premeditada, sino que surge de un sentimiento apasionado y profundo:
“Señoréate en mí, Hijo cuyas señales me cristianizan;
y condéname a cadena perpetua si veo y enmudezco,
si oigo fogosas soberbias y el interés me compra,
me vende, me prostituye sin desmayo, cautivo del lujo
procesionante, embotado hasta hacerme el dormido
que religiosamente cumplió con su cuota de aleluyas. (…)”
(Cristo del alma, Editorial Verbum 2009)
El auténtico poema no es una cuestión de inspiración. Una persona puede estallar de emoción, con cien ideas en la cabeza, y no lograr escribir un poema que trascienda el paso del tiempo. Se aprende a escribir, y es el fruto de una larga paciencia y de un intenso trabajo. Dice García Lorca: “Si es que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy gracias a la técnica y al esfuerzo, y a saber de una manera absoluta, lo que es un poema.” Mi abuela hacía dulce de lechosa en diciembre. Al comenzar, sólo se veían trozos de fruta por aquí, mondaduras por allá, papelón rallado más acá, todo desunido y sin gracia. Ella sabía bien la receta. A las pocas horas, aparecían los cuencos rebosantes de un manjar casi transparente y ambarino, una maravilla de sabor. Así son los poetas que nos marcan para siempre. Unas cuantas palabras normales y corrientes, ¡y se hace el milagro!
Leer poesía
Leer poesía es como probar vinos de tierras y años distintos. Un cabernet sauvignon, el carménère, el merlot, el chardonnay, etc., serán igualmente apreciados si son buenos caldos. Leer a los poetas del Siglo de Oro, a los románticos o a los contemporáneos ofrece un deleite especial. Igual sentiremos fascinación al leer los poemas de Propercio y de Quevedo, Baudelaire, Rimbaud o Rilke, los versos de Vallejo o de Huidobro, Cadenas, Montejo, Jorge Luis Borges o Pessoa. Por eso, es de apreciar a los Editores de libros y revistas, que dedican tiempo y esfuerzo a publicar poesía, como es el caso del Papel Literario de El Nacional, PublicArte, El Librero, El Salmón, Poda y otras que ahora se me escapan.
Hasta aquí llega este breve acercamiento al tema, con unos versos de Rainer María Rilke que dedico a los escritores que habitan cercanos a mi espíritu:
“No te empeñes en comprender la vida
y será para ti como una fiesta.
Acepta, pues, los días
como del viento, el niño en su camino,
recibe flores.
Si se empeñara en recogerlas. Esta
lluvia a su espíritu no llegaría.
Dulcemente las sueltas de su pelo
donde eran tiernamente prisioneras
y a través de sus años juveniles
tiende sus manos hacia nuevas flores “
(Traducción de Enrique Sordo, Bolsilibros Eduven)
Twitter: @literaturayvida
sábado, 31 de julio de 2010
Poema urbano de Frank Zicarelli
Vagón azul
de la tercera edad o
juventud prolongada
Soy prisionero
de este aullido sobre ruedas
X añadidura
una mano entrenada
me voló la billetera
destartalada
sin cabellos
sin banca que la respalde
Cambió de bolsillo
la moneda acuñada de bayonetas
fundidas
la cambió el sapo largo al obeso
con sus ojos brotados de pararrayo
aguantador
Este aullido
a tres pasos libres de alcantarila
no se diluye
en la tira de asfalto
Rueda el sapo largo
saca la lengua
X la escalera eléctrica
José La Rosa
Julio 2010
Frank Zicccarelli, poeta y escultor venezolano, autor de los libros Raíces cruzadas, Alfa, Garabatos y SKIRLAS. Escribe con cuatro heterónimos. Coordinador de Proyectos Especiales del Círculo de Escritores de Venezuela
de la tercera edad o
juventud prolongada
Soy prisionero
de este aullido sobre ruedas
X añadidura
una mano entrenada
me voló la billetera
destartalada
sin cabellos
sin banca que la respalde
Cambió de bolsillo
la moneda acuñada de bayonetas
fundidas
la cambió el sapo largo al obeso
con sus ojos brotados de pararrayo
aguantador
Este aullido
a tres pasos libres de alcantarila
no se diluye
en la tira de asfalto
Rueda el sapo largo
saca la lengua
X la escalera eléctrica
José La Rosa
Julio 2010
Frank Zicccarelli, poeta y escultor venezolano, autor de los libros Raíces cruzadas, Alfa, Garabatos y SKIRLAS. Escribe con cuatro heterónimos. Coordinador de Proyectos Especiales del Círculo de Escritores de Venezuela
viernes, 30 de julio de 2010
Benito Raúl Losada: Poemas inéditos
Benito Raúl Losada, poeta venezolano de la generación del 40. Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela.
Con quince libros publicados, algunos de sus poemarios más conocidos son: Campanada hacia el Alba, Nacerán los Caminos, Más allá del Relámpago, Testimonios y Apolo XI, Lebab o los despojos, Por la redoma azul, El Rostro Sumergido, La Magia Desnuda, A Fondo Perdido, Dentro y Fuera del Hombre, Los Espejos Baldíos, Momentos y vestigios y Andén del Crepúsculo. Su obra ha sido estudiada por autores como Oscar Sambrano Urdaneta, Gerardo Diego, Lucila Velásquez, Lubio Cardozo, Arturo Croce, José Ramón Medina y Pedro Díaz Seijas. Es Premio Municipal de Poesía y su escritura aparece reseñada en importantes Antologías de habla hispana.
A TIEMPO
Por Benito Raúl Losada
1
El cambio es ley se dijo.
¿Dónde nos encontramos
cuando presiona la inconciencia?
Renovarse es triunfar,
La voluntad no es músculo dormido.
Despertar. El eclipse
es apenas la sombra transitoria
del resplandor del tiempo.
2
Deseamos que los vientos
de pantanosas ondas
interrumpan su ciclo.
La náusea copa espacios,
la brújula se pierde,
la indiferencia resquebraja,
el humo confunde los espejos.
3
¿Aspirar lo total?
¿Creer poder alcanzarlo
y controlarlo luego?
¿Qué freno detiene el vértigo
y quita a tiempo el arma
de la mano?
4
Sentir o presentir una corriente clara
es siempre buena nueva.
Habrá que aguzar el oído,
olfatear el rumbo del viento,
poner en el suelo el pie desnudo,
mirar serenamente
y abrir el pecho
al clamor humano que la engendra.
5
La exclusiva idea,
la dominante idea
al cerrar las ventanas y las puertas
exilia los colores,
la armonía de los astros,
la solidaria plenitud
de libertad y vida.
6
¿Cómo vibra tu campo de energía?
Si positivo
se necesita tu presencia.
Cuando pasan los aires terrosos
hay una lenta asfixia,
un pronóstico oscuro
extraña levadura retadora.
Acércate,
acrece la energía.
Caracas 2010
Poemas inéditos
Con quince libros publicados, algunos de sus poemarios más conocidos son: Campanada hacia el Alba, Nacerán los Caminos, Más allá del Relámpago, Testimonios y Apolo XI, Lebab o los despojos, Por la redoma azul, El Rostro Sumergido, La Magia Desnuda, A Fondo Perdido, Dentro y Fuera del Hombre, Los Espejos Baldíos, Momentos y vestigios y Andén del Crepúsculo. Su obra ha sido estudiada por autores como Oscar Sambrano Urdaneta, Gerardo Diego, Lucila Velásquez, Lubio Cardozo, Arturo Croce, José Ramón Medina y Pedro Díaz Seijas. Es Premio Municipal de Poesía y su escritura aparece reseñada en importantes Antologías de habla hispana.
A TIEMPO
Por Benito Raúl Losada
1
El cambio es ley se dijo.
¿Dónde nos encontramos
cuando presiona la inconciencia?
Renovarse es triunfar,
La voluntad no es músculo dormido.
Despertar. El eclipse
es apenas la sombra transitoria
del resplandor del tiempo.
2
Deseamos que los vientos
de pantanosas ondas
interrumpan su ciclo.
La náusea copa espacios,
la brújula se pierde,
la indiferencia resquebraja,
el humo confunde los espejos.
3
¿Aspirar lo total?
¿Creer poder alcanzarlo
y controlarlo luego?
¿Qué freno detiene el vértigo
y quita a tiempo el arma
de la mano?
4
Sentir o presentir una corriente clara
es siempre buena nueva.
Habrá que aguzar el oído,
olfatear el rumbo del viento,
poner en el suelo el pie desnudo,
mirar serenamente
y abrir el pecho
al clamor humano que la engendra.
5
La exclusiva idea,
la dominante idea
al cerrar las ventanas y las puertas
exilia los colores,
la armonía de los astros,
la solidaria plenitud
de libertad y vida.
6
¿Cómo vibra tu campo de energía?
Si positivo
se necesita tu presencia.
Cuando pasan los aires terrosos
hay una lenta asfixia,
un pronóstico oscuro
extraña levadura retadora.
Acércate,
acrece la energía.
Caracas 2010
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